¿ Y si nadie me para ? - "Cruzando Europa en Autostop"
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¿Y si nadie me para? #2

Todo el viaje depende de que una persona detenga su coche justo delante de nosotros y nos invite a subir a él. Así una y otra vez. Una y otra vez hasta llegar a España.

 ¿Pero y si nadie se detiene?

Si nadie detiene su coche, habré visitado la farmacia más antigua del mundo, el restaurante medieval donde la luz eléctrica y el agua corriente no son una necesidad, habré hecho Couchsurfing por primera  vez y me habré enamorado de la ciudad de Tallin.

Estos días consistían en empezar a sobrevivir, y para ello, lo esencial era buscar un lugar donde pasar la noche.

La primera opción era Couchsurfing, una aplicación web donde personas de un lugar dejan alojarse de manera gratuita en su casa a otras personas que están de paso.

Así que desde el primer momento comenzamos enviar decenas de mensajes de súplica para que alguien leyera nuestra petición y nos dejara un techo donde poner una esterilla y un saco de dormir.

Mientras esperábamos respuesta, toda una ciudad nos recibía.

La cantidad de turistas que paseaban a primera hora de la mañana ya dejaba entre ver que Tallín era una ciudad diferente.

Estas líneas no tratan de “10 cosas que tienes que vera antes de morir en Tallín”. Pero si que voy a dedicar un párrafo a dos lugares que bien merecen una pequeña mención.

De nombre impronunciable, conocida por su edad, con más de 600 años a sus espaldas, es un lugar único. La farmacia más antigua del mundo.

No sé si en realidad es la más antigua o la menos, pero toda su decoración bien lo aparenta. Frascos con animales dentro, libros de recetas antiguos y esas típicas tazas de porcelana blanca que con solo verlas ya sabes que tienen muchos años.

Pero lo más curioso de todo, es que nos dijeron que hoy en día aún realizan pócimas curativas con recetas de hace seis siglos.

La farmacia tiene un laberinto de salas con varias exposiciones, incluso había una sala que trataba de objetos antiguos o eso creíamos nosotros, porque cuando nos hemos dado cuenta resulta que estábamos en una tienda de antigüedades.

Armas, billetes antiguos, mascaras de gas e incluso he visto algún traje con esvástica nazi.

El siguiente punto tiene un nombre que no se me va a olvidar nunca. Olde Hansa, un restaurante medieval de comida típica de Estonia.

Lo más curioso, que todas las noches hacen cenas a la luz de la velas. La electricidad no existe en éste lugar y para lavarte las manos no tienes un grifo del que salga agua.

Todo ambientado en el medievo, las camareras van vestidas de trajes típicos de la época y un sin fin de detalles que hacen que te traslades a otra época.

Después de estos dos encuentros, ya empezábamos a sentir ese cosquilleo que tienes cuando te estas empezando a enamorar.

Pero una preocupación nos seguía a todos los sitios, ¿dónde vamos a dormir? La segunda opción por si fallaba el Couchsurfing era optar por dormir en la tienda de campaña, pero viendo el frío que hace y que amanece a las 4 y media de la mañana, no era nuestra opción favorita.

Booking.com

Las 12h a.m., la 1h p.m., (…) , las 7h p.m…

Tallin te transporta a otra época, pero no solo por sus grandes murallas, ni por sus edificios sacados de películas de princesas y príncipes.

Sino también por su gente, ya que por las calles es normal ver a una persona vestida igual que en el siglo XV.

Un piso pequeño que a mi me pareció un palacio. Uno de estos habitantes es Poldorov. Vive en una casa de 40 metros cuadrados, los 40 metros mejor distribuidos que he visto. Habitación, comedor y cocina a la vez.

Poldorov contestó a nuestra llamada de Couchsurfing y nos invitó a pasar la noche en su casa.

Eran las 8 de la tarde, salía de trabajar y en lugar de irse a descansar, contestó nuestro mensaje invitándonos a su humilde hogar.

Una persona muy amable, simpática y agradecida que nos quiso ayudar en todo momento.

Es la primera vez que hacíamos Couchsurfing y ya me muero de ganas de volver a vivir otra experiencia igual.

Conocer a una persona de Tallin, vivir su vida durante horas, sumergirte en su cultura, en su día a día, alejarte de las personas que solo vienen para hacer fotos. Descubrir nuevos mundos fuera de los que estamos acostumbrados. Aprender.

Esto es la verdadera esencia del Couchsurfing, lo del alojamiento gratis no es lo importante, es más, yo hubiera pagado por vivir una experiencia así.

Y de Tallin me despido. Como he dicho antes, no se si mañana parará un coche. Pero si eso no ocurre, no me habré arrepentido de hacer de esta ciudad nuestra primera parada del viaje.

No se si volveré, pero siempre estará presente en mi mente.

Pero el viaje sigue y mañana empieza la verdadera aventura, el que nos va a llevar por toda Europa.

El siguiente destino va ser Letonia y su capital Riga. 4h y 308km. de distancia nos separan.

Llegar no depende de nosotros, por mi, me conformo con recorrer algunos kilómetros, metros o centímetros en algún coche.

¡Ahora sí, empezamos a cruzar Europa en Autostop!

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1Comment
  • Adriana
    Posted at 10:22h, 25 julio Responder

    Si os gustan las farmacias antiguas os encantará una que vimos en Lviv, en Ucraina, por lo que cuentas muy parecida a la que vosotros visitasteis

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