El día que me planteé el futuro - Cruzando Estados Unidos En Autostop.
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El día que me planteé el futuro

Comienza el día, uno más, ya van 33 días por los Estados Unidos, ya llevamos más de la mitad de nuestro viaje. Todavía es pronto, pero cuando lleguemos a nuestro destino final tendremos que coger un vuelo que nos devuelva hasta nuestra casa, hasta España.

Vamos concretando fechas, mirando un futuro vuelo de vuelta, los precios se encarecen cada día que pasa y estamos pensando en comprar el billete que ponga fecha final a nuestro viaje.

Sí hemos tardado un mes en llegar hasta Houston, aproximadamente en la mitad de los Estados Unidos, necesitamos un mes más para recorrer la otra mitad.

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Con esa idea en la cabeza iniciamos una nueva aventura hasta Nueva Orleans, 5:30h de camino, es mucho tiempo para hacerlo en autostop, lo sabemos, pero venimos de recorrer distancias parecidas y estamos casi convencidos que lo vamos a lograr.

El día comienza con un cartón número 10, es la interstatal que vamos a recorrer, así que es ideal para que los conductores sepan cual es nuestra ruta… o eso pensábamos nosotros.

A los 5 minutos nos paró una madre y su hijo mayor, no hablamos mucho durante el trayecto, bien es cierto que solo nos subimos 15 minutos para recorrer las 15 millas que nos llevaron hasta las afueras de la ciudad, hasta un área de servicio muy concurrida.

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La cantidad de coches que por allí circulaban hacía peligrosa nuestra estancia en la entrada a la autopista.

Pero eso decidimos quedarnos justo a la salida del área de servicio esperando que alguien quisiera llevarnos.

Era tanta la cantidad de coches que se formaban pequeñas caravanas para poder salir, el lugar era ideal, no todos los coches iban en nuestra dirección, pero con que fuera uno de todos ellos nos era suficiente.

Me acuerdo que estaba Carmen con el cartel y yo me puse a ensayar con el ukelele, los coches nos miraban e incluso una persona nos ofreció darnos 10 dolares. Los rechazamos.

La afluencia de coches era tan buena que una mujer escuchó hablar en castallano entre nosotros y decidió bajar la ventanilla.

Le comentamos rápidamente nuestro viaje y nuestra dirección y ella amablemente nos ofreció su coche. Nos da igual el coche de las personas, lo importante es que nos quieran acercar unos pocos kilómetros pero en esta ocasión era bien diferente porque nunca nos habíamos subido a un Porche.

Cristina nació en México y ya hacía 30 años que vivía en los Estados Unidos, su marido no se podía enterar de que nos había ayudado.

La historia que más recuerdo es cuando explicó que su hija tenía que viajar en aquel tren de las 9 de la mañana del 25 de marzo del 2004 cuando España sufrió el mayor atentado de su historia. “Nunca me alegré tanto de que el despertador de mi hija no sonara aquel día”.

Los miedos de recogernos se difuminaron por el camino, nos regaló una gorra de su empresa y nos despedimos con un gran abrazo.

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Estábamos en Beaumont, a tres horas largas de nuestro destino final, nos colocamos en la entrada de la autopista con nuestro cartel número 10. De repente se para un coche justo detrás.

-¿Cuánto dinero necesitáis? – nos pregunta.

Nos quedamos sin palabras, sin una respuesta. Le explicamos que no queríamos dinero, solo un coche que nos llevara.

La buena gente veía el cartel con el número 10 y se pensaba que estábamos pidiendo 10 dólares y no autostop. Por eso el hombre de la estación de servicio nos quería dar dinero…

Cuando nos enteramos cambiamos rápidamente el cartel poniendo uno que las siglas EAST (este)

Tampoco dio resultado, decidimos cambiar de sitio, hacía un lugar más alejado de la ciudad, dónde los coches solo pudieran ir en la dirección en la que queremos.

Y ahí tuvimos la suerte, creo que una de las mayores de todo el viaje cuando Monday y su hijo pararon su coche. Nos acercamos corriendo, destino: Nueva Orleans.

Nos hizo de telonero a la ciudad que estábamos a punto de llegar. Toda la gastronomía, la historia antigua y la reciente, los huracanes, los lugares a visitar y la fiesta que al día siguiente iba a suceder.

El día de San Patricio.

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Una historia corta, un cuento más de esta gran novela. Las largas horas de espera han dado fruto y hemos pensado, decidido nuestro futuro.

Ciertamente no somos nosotros los que hemos decidido el futuro, sino el precio de los billetes de avión. Y es que a Nueva York no podemos llegar más tarde del 7 de abril.

Con la fecha final del viaje programada ahora solo falta concretar el resto del viaje. Tenemos dos opciones, subir directamente hacía Nueva York haciendo dedo o dar un rodeo más grande que nos lleve hasta Miami sin saber si nos dará tiempo a llegar hasta Nueva York en autostop y por lo tanto con el tiempo justo y creo que sin demasiado para poder escribir más historias como esta en el blog.

¿Vosotros qué decís?

Sea cual sea la decisión final, el próximo destino es Mobile. A dos horas de distancia que esperamos no tener que sufrir tanto como hoy para poder llegar.

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