Francia y sus problemas. #13 - www.SiguienteViaje.com
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Francia y sus problemas #13

Francia, sinceramente hace un mes nunca hubiéramos pensado que hoy llegaríamos al país vecino.

Es más, un amigo me dijo que nunca saldría de Estonia. Yo creo que ni nosotros mismos somos conscientes de lo que estamos haciendo.

Las fuerzas y las ganas siguen como el primer día y si al principio no estaba convencido de poder acabarlo, ahora se al 100% que vamos a llegar a España y vamos a cumplir la meta de cruzar toda Europa en autostop.

Las 7 de la mañana de un nuevo día.

Recogemos las cosas sin hacer mucho ruido mientras nos despedimos dando las gracias cien veces.

Hoy toca levantar el dedo, una caja de cartón, unos bocadillos del embutido más barato del supermercado y algunas piezas de fruta nos acompañan.

Hoy el destino es Paris, pero como en todo el viaje, el destino no lo marcamos nosotros, si no la gente que nos recoge o que nos deja de recoger.

El trayecto al lugar donde hacer autostop hoy ha sido corto, media hora caminando, aunque lo mejor es que por el camino vas haciendo algún amigo.

Llegas a la gasolinera y ahí empieza el verdadero día.

Escribes un cartel, levantas el dedo y empiezas a ver pasar coches y coches, hay unos que te saludan y otros que ni te miran.

Puedes estar dos horas y media o 15 minutos como en esta ocasión.

Puede que te pare un coche, una caravana, un camión o una furgoneta como en esta ocasión.

Y puede tener asientos, o como en esta ocasión, no tenerlos.

Pero a ti todo eso te da igual, lo único que quieres es avanzar unos kilómetros.

Otro pequeño detalle del viaje es que si alguien de verdad quiere parar su coche, va a parar.

Y así lo demostró la persona que iba en la misma dirección que queríamos ir nosotros.

Su nombre no lo se porque lo único que nos dijo fue que iba cerca de París, que no había espacio para las mochilas y que si la policía nos paraba no hiciéramos ruido.

Con esas tres frases nos convenció para que nos llevara hasta donde él quisiera.

Y él quiso que fuera a 6 kilómetros del centro de París.

Hay veces que necesitas 5 coches para llegar y otras tienes la suerte de que el conductor se desvíe de su camino para llevarte más de 300 kilómetros hasta tu destino, que esta vez, por casualidad, es el mismo.

París ¿quién no ha estado en París? ¡Pues yo! Pero creo que tendré que volver porque la estancia solo dio para una foto con la que un hermano de Carmen bautizo como “el montón de hierros más bonito”.

Y para dormir, vaya historia para dormir… tuve la misma sensación que tenia cuando resolvía problemas matemáticos en el instituto, pero esta vez lo teníamos que resolver para llegar hasta el lugar donde íbamos a dormir.

Después de mandar más de 50 peticiones de couchsurfing, solo nos respondió Simón.

Pero su mensaje fue todo un acertijo:

“Rue de la Paix 29, la primera puerta tiene un código 4B973, sigue recto y encontraras dos puertas de cristal en frente de ti. Entra por la de la derecha y entonces tienes que atravesar un parking de coches. Crúzalo y nosotros estamos en el edificio de en frente de ti. No hay código para la segunda puerta, tienes que utilizar el interfono y buscar Kedgley-Sampaio.”

Una escena de película, dos personas a las 11 de la noche con las mochilas en un barrio a las afueras de Paris pasando puerta por puerta buscando alguna que tuviera un código…

¿Y como es una puerta con código? Pues después de buscar y buscar, encontramos una especie de interfono que tenia números y no pisos.

Al final, después de muchos problemas logramos descifrar el acertijo y encontrar el premio de conocer a Simón y a su pareja Gabriel.

Una larga charla dio para conocernos mejor y pasar la noche en el sofá de su casa.

8 a.m., tarde para ser día de autostop.

Decimos adiós a París y nos ponemos rumbo al norte de España o lo que es lo mismo, el sur de Francia.

Todavía sigue siendo una incógnita para nosotros cual será el lugar para cruzar la frontera hasta España.

Pero aun tenemos tiempo para decidirlo nosotros o el destino.

Las personas son como los viajes, van cambiando con el tiempo. Al principio tardábamos 5 minutos hasta el lugar donde hacer autostop y otros 5 minutos esperando al coche que nos llevara.

Luego, tardamos 30 minutos en llegar y más de 1 hora o incluso más de dos hasta que alguien nos recogía.

Y esta vez, hemos tardado más de una hora para salir un poco del centro de la ciudad de París y 12 minutos hasta que una furgoneta ha parado delante nuestro.

Nos acercamos mientras se baja la ventanilla y a la siempre pregunta de, ¿a dónde vas? Creo que esta vez entendí Italia.

En ese momento nunca pensé en ir a Italia, lo que me vino a la mente eran la cantidad de kilómetros que había hasta llegar a Italia.

Sin discutirlo dos veces, nos fuimos con él.

Cuando en el cartel ponía “Sur”, nosotros nos referíamos mas a Burdeos y aquella zona. Pero si la vida te da limones, haz limonada.

Me acuerdo que antes siempre me preocupaba por el lugar donde nos dejaban, ahora eso ha cambiado, me gusta más no saber el destino y estar todo el trayecto en vela.

El viaje fue largo, no como las 7 horas de viaje en camión de Lituania a Varsovia, pero casi.

Fue tan largo porque los 420 kilómetros los hicimos por carreteras secundarias sin peajes. Pero a nosotros nos da igual una carretera o una autopista, mientras lleguemos algún lado.

Mientras pasábamos por todos los pueblos de Francia, hablamos mucho pero entendimos poco.

Una de las cosas que no aprendí es su nombre, pero sí se que era de Ucrania y que viajaba por toda Europa trabajando de transportista.

Y lo que entendimos tarde pero bien fue que nos iba a dejar cerca de la ciudad de Lyon.

Desde ese momento, empezamos a mandar mensajes de couchsurfing para intentar encontrar un lugar donde pasar la noche.

Seguramente una de las peores cosas del viaje es levantarte cada mañana y no saber en que lugar vas a pasar la noche.

Pero después de dormir dos veces en la tienda de campaña, ese miedo va desapareciendo poco a poco.

Nuestra llamada de emergencia funcionó, pero aun no es hora de hablar de ese tema, aunque os dejo el mensaje en ingles que recibimos para ir abriendo boca.

Ahora seguimos en la furgoneta destino a un pequeño pueblo de Lyon.

Sobre las siete de la tarde llegamos hasta una rotonda donde según nuestro criterio era buen sitio para parar, bajar y volver hacer autostop hasta llegar a Lyon.

Fue despedirnos de nuestro nuevo amigo ucraniano, hacer otra foto con unos nuevos amigos y el primer coche que vimos después, paró en la mitad de la carretera sin tener en cuenta los coches que venían por atrás y empezó hacer gestos de que subiéramos.

Los demás coches empezando a pitar, nosotros con las mochilas entrando en el coche, el hombre arrancando mientras aún no habíamos ni cerrado las puertas. Bueno, increíble.

Pero después de ese momento de prisa y nervios, la cosa se calmo y al enterarse que éramos de España y él fanático del Barça, todo fue rodado hasta Lyon.

Y ahora sí, toca hablar del siguiente problema, acertijo, rompecabezas que nos puso Francia para dormir.

Enviamos un mensaje a Sun, él nos contesto con el siguiente mensaje:

“Si llegas antes de las 6 de la tarde, te traigo (si lo deseas) a un picnic con amigos en un lugar agradable. Si llegas más tarde, abre la puerta azul (con la mano, muy fácil), encuentra la llave debajo de la piedra de debajo del buzón y ocupa tu habitación…”.

Ya nos veíamos otra vez como la noche anterior, pero ahora en vez de ir puerta por puerta, nos veíamos levantando piedra a piedra hasta encontrar una llave para abrir una casa de alguien que no conocíamos.

Menos mal que llegamos tan tarde que Sun nos envió un mensaje ofreciéndonos recogernos en la parada de bus.

Y menos mal que nos tenía la cena preparada, un detalle que se lo agradeceré eternamente.

La estancia fue corta pero acogedora, Sun es padre de mellizos y un gran autostopista ya que entre sus batallas, están cuando nos contó que dio la vuelta a España haciendo dedo o cuando viajo por Nicaragua de la misma manera.

En otras condiciones nos hubiéramos quedado más de una noche en Lyon, pero las ganas de llegar a España nos hacen volver a levantarnos temprano y empezar hacer autostop.

Ahora los planes han cambiado y nuestro amigo de la furgoneta decidió sin querer que íbamos a cruzar España por Cataluña.

Pero para eso aun queda alguna aventura.

El objetivo para hoy es ir a Montpellier, una ciudad costera de Francia muy popular para hacer turismo. Creo que son 300 kilómetros, los suficientes para una nueva historia.

Tarde, porque llegar a media mañana al lugar donde hacer autostop es tarde. Pero como anécdota la que nos pasó en Lyon, y es que el viaje no nos deja de sorprender.

Nos habíamos encontrado algún autostopista por el camino, por ejemplo el amigo que hicimos en el trayecto de Letonia a Lituania.

Pero lo de hoy ha sido demasiado, en la misma ciudad, en el mismo punto y a la misma hora estaban cinco personas, más nosotros dos, siete.

Siete personas haciendo autostop a la vez. Lo mejor, que en 15 minutos ahí no quedaba nadie.

Lo malo, que a nosotros nos recogió Matt, un albanes que vivía en Lyon y no se porque hablaba griego perfecto.

Digo malo porque se perdió cinco veces en el mismo punto y cuando nos dejó nos pidió 10€ por las molestias.

Yo no descarto dar algo de dinero a las personas que nos recogen, pero siempre y cuando sea por una necesidad y no para intentar aprovecharse de nosotros.

Cogimos las mochilas y nos fuimos, tuvimos suerte porque nos dejó en un área de servicio y ahí, volvimos a levantar el dedo dirección Montpellier.

Otra anécdota del día de hoy es que mientras hacíamos autostop apareció una chica que estaba haciendo autostop en Lyon esta mañana.
(la chica del cartón de la foto superior)

Me llamó la atención que llegara 10 minutos después que nosotros cuando salió 10 minutos antes…

En esa área de servicio pasamos los peores 15 minutos haciendo dedo. Como se nota que estamos cerca de España porque los 35ºC que ahí hacia eran insoportables.

Menos mal que la pareja formada por una chica mejicana y un hombre francés nos acercaron los 100 kilómetros que quedaban hasta llegar a Montpellier.

Para dormir hoy nos acoge Quentin, un chico que está hospedando a más gente pero que al leer nuestro mensaje nos dio el visto bueno para pasar la noche.

Y aquí nos encontramos, en una casa con una alemana, cuatro franceses y dos españolas, más nosotros dos.

La historia de esta noche tendrá que esperar…

No queremos hacer números, pero si todo sigue igual en dos o tres días pensamos en acabar esta gran aventura.

Estamos en el final del viaje, pero aun así nos sigue sorprendiendo y nos sigue dando grandes momentos y grandes historias que contar.

¿Próxima parada? España y para culminar el viaje seria perfecto acabarlo desde el lugar donde hoy hace justo un mes cogimos un avión con destino Tallin.

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